Mi mejor invercion

 


Prefiero creer en Dios porque la fe es un faro de esperanza en momentos de oscuridad. 

La vida está llena de incertidumbres y desafíos, pero en medio de esta complejidad, encuentro consuelo y fortaleza en mi fe. Creer en Dios me ofrece una perspectiva más profunda sobre el propósito de mi existencia y la razón de las dificultades que enfrento. La oración se convierte en un refugio, donde puedo hablar en confianza y buscar guía en momentos de confusión.

La creencia en un ser superior me conecta con algo más grande que yo mismo. Me recuerda que no estoy solo en mis luchas; hay un plan divino que quizás no comprenda completamente, pero que confío que es para mi bien. Cada día, al observar la belleza del mundo que me rodea, desde la majestuosidad de la naturaleza hasta los pequeños actos de bondad, reafirmo mi decisión. Prefiero creer en Dios porque esa fe me otorga esperanza y alegría, incluso en los tiempos más oscuros.



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